Resumen : |
Entre los años 60 y 90, se desató en el mundo, especialmente en Norteamérica, una batalla contra la grasa en los alimentos, con base en la hipótesis de que el consumo de la misma, especialmente de grasa saturada, se asociaba a un mayor riesgo de obesidad y enfermedad cardiovascular. Hoy más de tres décadas después, rigurosos y recientes estudios científicos han demostrado que esta teoría es errónea, que no todas las grasas saturadas son perjudiciales ni aumentan el riesgo cardiovascular. |