Los avances en biotecnología, selección genética y agronomía han propulsado al maíz a nuevas alturas. Sin embargo, las prácticas de fertilización desarrolladas hace décadas pueden no estar a la par con la capacidad de incorporación de nutrientes de los nuevos híbridos que contienen protección transgénica contra insectos. Estos híbridos también son cultivados con densidades poblacionales más altas, como nunca antes, magnificando aún más la importancia del manejo apropiado de nutrientes.