Los inoculantes microbianos han sido utilizados durante muchos años para mejorar la fermentación de los ensilados, estos deben ser manejados y aplicados apropiadamente para prevenir los efectos adversos del calor, humedad y oxigeno y lograr que tengan posibilidades de ser eficaces.
Crear el microambiente correcto es crucial para hacer el ensilado perfecto porque asegura que florezcan los microorganismos "buenos", como las bacterias productoras de ácido láctico y logra que no crezcan los microbios "malos", como las levaduras, mohos y clostridios. La meta al hacer ensilado es usar microorganismos que produzcan la mayor cantidad de alimento de la mejor calidad posible.