El sector porcícola es un importante contribuyente al cambio climático, lo cual le atribuye un alto potencial en mitigación de las emisiones que produce gracias a la mejora de las prácticas y no a un cambio de sistema de producción; pero al mismo tiempo es un gran afectado por los efectos del mismo para lo cual se deben tener medidas para disminuir la generación de emisiones atmosféricas, y con mayor prioridad medidas para enfrentar los efectos negativos que amenazan la producción.