Los procesos educativos intencionados deben aportar al reto de la transformación de las organizaciones y esto se logra a partir de la generación de espacios reflexivos donde se afiance el pensamiento crítico, se proporcionen herramientas y se generen capacidades. Pensar en un modelo educativo y pedagógico desde la prevención de riesgos laborales hace evidente el deseo de comprender que los trabajadores cuentan con conocimientos previos, que modulan su relación con el entorno laboral.