El primer vehículo tranviario en Medellín rodó el 17 de octubre de 1921 con la línea a La América. Desde entonces la ciudad construyó nueve líneas que extendieron la malla urbana de sur a norte y de oriente a occidente. Este libro es una evocación del tranvía que muchos conocieron y es también una invitación a conocer el nuevo tranvía. El tranvía es entonces un ejemplo palpable de aquellas obras orientadas a la humanización del territorio y a situar el ser humano como eje central de la movilidad.
El texto da una serie de normas y recomendaciones, con respecto al comportamiento de las personas, en los espacios culturales, centros de comercio, hoteles y restaurantes, clínicas y hospitales, entidades públicas y en el mundo epresarial