| Resumen : |
El sacrificio clandestino de terneros está siendo propiciado por el mismo Estado, al imponer el pago de más del 50% de su valor por cada ternero recién nacido sacrificado, causando graves perjuicios para la salud humana y dando mal ejemplo. En frigoríficos tan respetables como Guadalupe y San Martín, en Bogotá, que sacrificaban unos 60 mil terneros anuales, desapareció dicho sacrificio, el que obviamente pasó a la clandestinidad. Es otro ingrediente que se suma al caos del sector lechero que con la crisis lechera 2002, lo pusieron a punto de la desaparición motivada por la disminución de aranceles para la leche en polvo al 20% durante un año. |