El control de residuos de fármacos en los subproductos de origen animal nos permite cumplir a cabalidad con la función social que nos hemos impuesto: producir alimentos de alta calidad libres de contaminantes y enfermedades. Solo a partir de la racionalización del uso de antibióticos a través de la generación de programas de vacunación y de programas de desinfección nos permitirá producir leche de calidad